Please reload

Recent Posts

EL LENGUAJE Y LA COMUNICACIÓN (Lengua Castellana y Literatura: PAU, PAU mayores 25 y 45 años & Prueba de Acceso a Grado Superior)

March 25, 2019

1/1
Please reload

Featured Posts

OPOSICIONES SECUNDARIA GEOGRAFÍA E HISTORIA. TEMA 6: LA POBLACIÓN MUNDIAL: MODELOS DEMOGRÁFICOS Y DESIGUALDADES ESPACIALES.

October 31, 2017

 

1. INTRODUCCIÓN.

 

La Geografía de la Población es la encargada en estudiar los efectivos demográficos del planeta  desde  una  perspectiva  dinámica  y  espacial.  Sus  objetivos  son  conocer,  describir  y comprender

 

la sociedad a partir de sus relaciones con el espacio, entendiendo además que las características,  la  distribución,  las  estructuras  y  los  movimientos  de  la  población  cambian

constantemente.

 

Todos los factores que trataremos en el tema constituyen una base imprescindible para el estudio de todos los demás aspectos  de la Geografía Humana. La Geografía de la Población es una   rama   muy   importante   de   la   Geografía   por   los   numerosos   problemas   espaciales, socioeconómicos y políticos que se presentan y a los que el geógrafo debe de colaborar en sus posibles soluciones.

Por tanto, el desarrollo del tema se entiende como una introducción a la Geografía de la Población, empezando con la valoración de las fuentes para el estudio de la población, y proseguir con su evolución en el tiempo, su distribución, su dinámica y su estructura. Para el estudio del tema nos basamos en las obras de George, P. (1993): Geografía de la población; Puyol, R. (1990):

Población y espacio; Thumerelle, P.J. (1995): Las poblaciones del mundo; y Vallin, J. (1995): La población mundial. Las actualizaciones de datos se realizaron a partir del anuario de VVAA (2012):

El Estado del Mundo 2013.

 

2. FUENTES PARA EL ESTUDIO DE LA POBLACIÓN.

 

Para el estudio de la población existen dos tipos de fuentes:

 

Las fuentes históricas. Se caracterizan por se escasa fiabilidad y se utilizan desde la Baja Edad Media en los principales países europeos. Destacan los Libros de Fuegos o de Vecinos, que contabilizaban los hogares y los Registros parroquia/es, obligados a partir del concilio de Trento, que recogen bautismos y defunciones.

Las fuentes actuales. Son tres: los censos, destinados a reunir, valorar y publicar datos de tipo demográfico y se realizan cada 10 años, y el primero realizado en España fue el Censo de Aranda de 1769; los padrones municipales, que reflejan los datos poblacionales de un municipio y se efectúan cada 5 años; y el registro civil, que contabiliza nacimientos, defunciones y matrimonios. Aunque  son  más  fiables  las  fuentes  actuales  que  las  fuentes  históricas,  también  presentan problemas, derivados de la falta de unidad de criterios entre los países y de falta de medios en los

subdesarrollados.

 

3. LA EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNDIAL.

 

La población ha ido creciendo y distribuyéndose a lo largo del tiempo desde su origen africano por todo el mundo gracias a la capacidad del ser humano de adaptarse al medio. La población mundial pasó de 1700 millones en 1900 a 6000 millones a finales del pasado siglo XX, con un ritmo de crecimiento en la segunda mitad que se ha determinado como el más alto de la historia de la humanidad. Los dos grandes periodos de crecimiento demográfico son:

 

3.1. Del Neolítico a la Revolución Industrial.

Desde el mesolítico, la evolución demográfica comienza a crecer a medida que se aseguran los abastecimientos alimenticios ligados a la evolución de la cultura material, pero es desde el

Neolítico cuando se da el primer crecimiento. Se alcanza los 100 millones de habitantes y es posible gracias a una revolución técnica y económicas, sobretodo fruto de la domesticación de animales y plantas, unidos al sedentarismo y a los primeros intercambios de bienes entre grupos

humanos.

 

Todo esto posibilita que se alcancen los 150 millones de habitantes en torno al 5000 a.C., desde donde comienza un crecimiento ligado a las mejoras agrícolas, artesanas y de transporte, llegando a los 250 millones a comienzos de la era cristiana. No obstante, esta cifra decreció a raíz de la caída del Imperio Romano a finales del siglo V. La inestabilidad del medievo coincidió con un estancamiento del que se sale en el siglo XI. Por tanto, se alcanzó la cifra de 500 millones de habitantes a principios del siglo XV, que descenderían fruto de las pandemias a 375 millones a finales de siglo. Posteriormente se inicia un periodo de lento crecimiento hasta mediados del siglo

XVIII, llegándose a alcanzar la cifra de 750 millones de habitantes.

 

3.2. La Revolución Industrial y la aceleración contemporánea.

La población mundial entrará en un periodo de crecimiento desde la Revolución Industrial y Agrícola de mediados del siglo XVIII que caracteriza a la actualidad. En este periodo se van a dar tres fases:

-La primera de despegue demográfico entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, con una tasa de crecimiento constante pero moderada que se da en Europa y Japón, el

0,5%;

-La segunda la generalización del crecimiento antes de la II Guerra Mundial, alcanzando el 1% y el 2% en la década de los setenta, por el despegue demográfico de América Lat ina, Asia y África;

-La tercera es de ralentización del crecimiento, por la caída de las tasas de natalidad de los países desarrollados y de algunos asiáticos, pero pese a todo, el crecimiento mundial de

1,5% aplicado sobre la población total supone un aumento de 90 millones al año.

 

Ante estos datos, parece difícil mantener un control demográfico, pero será posible de dar trabajo, alimento y condiciones de vida dignas la tierra a tal volumen de población, no lo sabemos con certeza.

 

 

4. LA DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN.

 

El crecimiento de la población mundial no se hace de manera regular por toda la tierra, sino que la distribución de la población sobre la superficie terrestre es muy irregular, ya que ocupa un pequeña parte de la superficie. El hemisferio norte alberga el 90% de la población mundial en las dos terceras partes de las tierras emergidas, mientras que Asia alberga a casi el 58% de la población mundial, con densidades record tanto en el medio rural como urbano.

Por esto, podemos deducir otro factor de la población, su concentración, ya que más del

 

60% de la población mundial reside en un 10% de las Tierras emergidas, en distintas zonas: la primera en el Extremo Oriente; la segunda zona en los países del Indostán; la tercera es Europa; la cuarta en la costa este de América del Norte.

Frente a estas zonas, el resto del mundo esta mucho menos poblado, con los vacíos demográficos  en  las  zonas  polares:  ningún  habitante  en  14  millones  de  Km.  cuadrados  del Antártico, y una presencia casi testimonial en el Ártico. Además de las zonas de débil pluviosidad, o las zonas tropicales con excesiva humedad, a los que hay que añadir las zonas de alta montaña y de altiplanos.

 

4.1. Factores de la distribución poblacional.

Los factores los podemos agrupar sintetizándolos en:

 

-Factores físicos. Están relacionados con el medio, y los más significativos son: el relieve, vinculado con la altura o a zonas con actividades volcánicas; el clima, con la escasa pluviosidad, las sequías, la elevada humedad o el frío extremo; los suelos, más o menos fértiles condicionan el poblamiento; la vegetación, la densidad condiciona la presencia humana; las reservas de agua, su escasez o inexistencia son insalvables si no se compensan con recursos alternativos y

tecnología.

 

-Factores humanos. Son los que nos permiten comprender el reparto del hombre en áreas determinadas: históricos, como el Neolítico o la Revolución Industrial; económicos, que generan flujos migratorios; políticos, abarcan desde los conflictos hasta las políticas pro o antinatalistas;

enfermedades, capaces de provocar grandes pandemias y elevadas mortandades.

 

4.2. La densidad de la población.

La distribución de la población en el mundo se cuantifica estadísticamente a partir del concepto de densidad de la población, que se utiliza para designar el reparto de habitantes sobre la tierra por número de habitantes por kilómetro cuadrado.

A escala mundial, la densidad actual es de 42 h/Km2., no obstante existen zonas donde se superan los 4000 h/Km2. como en Hong Kong, y otras donde no se llega a 1 h/Km2. como la

Antártica.  El  caso  de  España  presenta  una  densidad  media  de  84,5  h/Km2.,  con  mayor concentración en zonas industriales, como en Madrid, Barcelona y Vizcaya, y menor en provincias agrarias, como Soria y Teruel.

 

La densidad de la población está en relación con el crecimiento natural de los países (Nacimientos-Defunciones),  pero  también  con el  crecimiento  real  (N-D±Migraciones),  que  ha condicionado a lo largo de la historia el desplazamiento de grandes masas de población.

 

5. LA DINÁMICA NATURAL DE LA POBLACIÓN.

 

El crecimiento demográfico de una determinada población, en ausencia del fenómeno de las migraciones, se explica teniendo en cuenta dos variables que nos dan la dinámica natural de la población: la natalidad y la mortalidad.

 

5.1. La evolución de la natalidad.

La tasa de natalidad es el número de nacimientos en un área por cada 1000 habitantes, y esta se encuentra directamente asociado al nivel de desarrollo económico, social y cultural. Los países desarrollados tienen en común una baja tasa de natalidad, entre el 10 y el 20%o, llegando algunos a presentar tasas negativas de natalidad, como en el caso de Alemania.

En los países menos desarrollados la baja natalidad no se extendió hasta la década de los sesenta por países latinoamericanos, el Caribe, y el Extremo Oriente. Esta caída ha sido más pronunciada en Asia y América del Sur, con natalidades cercanas al 22%o; más moderada en Asia meridional y el mundo islámico, entorno al 27%o; y mucho menor en el África negra, con un 38%o.

Otro indicador, la tasa de fecundidad general, que expresa el número de hijos por mujer en edad de procrear, entre los 14-49 años, permite medir la capacidad de reproducción efectiva de una población. Por tanto, una tasa de fecundidad de 2,1 es el reemplazo generacional, por debajo, la población comienza a descender.

La tasa de fecundidad a nivel mundial ha descendido de 6 a 3 hijos por mujer, siendo la situación de los países desarrollados muy semejantes, con 1,4 hijos en Europa y 2 en Estados

Unidos. Mientras, los países del Tercer Mundo van desde los 5,6 hijos de los países africanos, los 4 de Oriente Medio, los 2,9 del Sudeste asiático, o los 2,7 de América del Sur. China se acerca a los 1,9 por su política antinatalista.

No  obstante,  los  factores  que  explican  este  descenso  son  múltiples  y  complejos: demográficos, con la disminución de la mortalidad infantil, y el retraso en la edad de contraer matrimonios en los países occidentales; socioculturales, por la difusión de los anticonceptivos y la integración social de la mujer; religiosos, con la limitación de su influencia en los países más avanzados; económicos, ya que dejan de verse como mano de obra y el aumento del nivel de vida y querer procurarles una buena formación reduce el número de nacimientos; políticos, con medidas para el control de la natalidad, como en China, con un único hijo por pareja en zonas urbanas, y dos en las rurales desde 1979.

 

5.2. La evolución de la mortalidad.

La  tasa  de  mortalidad  mide  el  número  de  fallecidos  durante  un  año  en  un  área determinada por cada 1000 habitantes. Para eliminar la variable de ancianos se utiliza la tasa de

mortalidad infantil, que representa las defunciones de niños menores de un año, y también existe otro índice relacionado, la esperanza de vida, que calcula la duración media de la vida de una generación en un lugar determinado. Por tanto, podemos decir que la tasa de mortalidad es: baja, menor del 5%o; moderada, menor de un 15%o; alta, menor de una 20%o; muy alta, mayor de un 21%o. Hasta el siglo XVIII Europa registraba una esperaza de vida entorno a los 20-30 años, y una mortalidad infantil del 300%o. La caída de la mortalidad se inicia lentamente en el norte y noroeste de Europa a mitad del siglo XVIII asociado a la Revolución Industrial y agrícola. El descenso de la mortalidad se afirma a lo largo del siglo XIX, con las innovaciones en higiene y ciencia, pese a todo, la elevada mortalidad infantil no se reducirá hasta inicios del siglo XX.

No  obstante,  en  la  actualidad  aparecen  nuevas  causas  de  muerte  en   los  países desarrollados, por el envejecimiento de la población y la sociedad de consumo: enfermedades cardiovasculares;  el  cáncer  y  los  accidentes  de  circulación.  Entre  los  jóvenes  aumentan  las defunciones por el tráfico urbano, las drogas y los suicidios.

En los países del Tercer Mundo el descenso de la mortalidad se debe a la importación de los avances científicos y médicos, así como la lucha contra grandes pandemias. Sin embargo, la situación de mortalidad refleja mayores contrastes que en los países desarrollados, en África Subsahariana los progresos en materia de mortalidad infantil y maternal son muy escasos, y los reajustes internacionales han reducido los presupuestos sanitarios de ayudas. A las enfermedades contagiosas clásicas, se ha venido a unir el SIDA, una enfermedad relativamente controlada en los países desarrollados, pero con dramáticas cifras en los subdesarrollados.

Pero donde las cifras muestran claras diferencias entre los países desarrollados y los subdesarrollados son en las tasas de mortalidad infantil, ya que mientras que en occidente tiene unas probabilidades de defunción del 1,1%, en África tienen un 22%, también destacan las causas: en los primeros son enfermedades degenerativas y crónicas; mientras que en los segundos son deficiencias  nutricionales  e  higiénicas,  unidas  a  enfermedades  contagiosas  que  afectan  a  la población. Todo esto provoca una enorme diferencia en la esperanza de vida al nacer entre el Primer Mundo y el Tercer Mundo.

 

5.3. El modelo de transición demográfica.

Describe la secuencia de cambios que han ocurrido en el crecimiento de la población teniendo en cuenta lo acontecido en las tasas de natalidad y mortalidad. Las fases del modelo en los países desarrollados occidentales son:

 

Fase  1:  De  fluctuación.  Coincide  con  el  modelo  demográfico  antiguo,  altas  tasas  de natalidad y mortalidad, entono al 35%o. Por esta fase pasaron los países occidentales antes de la Revolución Industrial y en la actualidad se corresponde con tribus amazónicas y del África Ecuatorial.

Fase 2: De expansión. Coincide con la transición al modelo demográfico moderno, con unas altas tasas de natalidad pero disminuye la mortalidad, dando lugar a un incremento de la población considerable. Por esta fase pasaron los países europeos durante el siglo XIX y el resto de países desarrollados en inicios del siglo XX. Actualmente se da en África y Asia.

Fase 3: Descenso de la expansión. Caracterizado por una reducción paulatina de la natalidad, mientras la mortalidad sigue descendiendo, lo que provoca una ralentización del crecimiento demográfico. Se produce en los países europeos desde 1870 y en la actualidad en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo.

Fase  4:  De  estancamiento.  Se  estancan  la  natalidad  y  mortalidad  con  cifras  muy reducidas, entre el 16%o y el 12%o respectivamente, lo que supone un crecimiento muy pequeño o nulo. Europa entró en esta fase desde 1940, y Estados Unidos algo después.

Fase 5: De retroceso. Esta fase se produce cuando la natalidad se sitúa por debajo de la mortalidad, lo que produce un decrecimiento de la población. Algunos países europeos como Alemania, Austria o Suecia se sitúan en ella y adoptan medidas pronatalistas para paliar sus efectos negativos.

La descripción del modelo de transición demográfica es válida para lo ocurrido en los países desarrollados occidentales. Pero se critica por ser un modelo eurocéntrico y por ser determinista, ya que en algunos países los descensos de los valores de natalidad y mortalidad se deben a factores externos, mientras que en otros el desarrollo ha sido acelerado por determinadas medidas políticas, como el descenso de la natalidad en China por su férrea política antinatalista.

 

6. LOS MOVIMIENTOS MIGRATORIOS.

 

El movimiento migratorio entre las personas que van hacia un lugar, emigrantes, y los que llegan, inmigrantes, influye decisivamente en la configuración de la población. Podemos describir cuatro tipos de migraciones:

-Primitiva: practicada por pastores y cultivadores de las sociedades tradicionales.

-Forzosa: condicionada por razones históricas, como el transporte de africanos a América, o políticas, como la limpieza étnica de los Balcanes. Además también se pueden condicionar por desastres medioambientales.

-Impuesta: en la que existe la posibilidad de elección, como la que sucedió con la creación de Pakistán en 1947 que provocó el traslado de 7 millones de musulmanes hacia el nuevo

estado.

-Voluntaria: en busca de mejorar el nivel de vida, como ocurrió con los europeos que iban a América en el siglo XIX, o sucede actualmente desde  Marruecos o Turquía respecto a

Europa.

 

6.1. Las migraciones internacionales.

Estas migraciones responden a los desequilibrios socioeconómicos existentes entre las distintas  zonas  del  mundo.  A  grandes  rasgos  podemos  distinguir  tres  periodos  de  grandes migraciones internacionales:

-Durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, con grandes desplazamientos transoceánicos, de Europa a América y Oceanía, ya que se desplazaron cerca de 60 millones entre 1850 y 1914.

-El periodo de entreguerras, con un debilitamiento de los desplazamientos por las crisis económicas, así como a la reindustrialización sufrida en Europa.

-El  periodo  contemporáneo,  tras  la  II  Guerra  Mundial,  y  que  se  caracterizan  por  ser movimientos diversificados. Ahora son los desequilibrios económicos y los mercados de trabajo deficitarios lo que motivan las migraciones, y se polarizan hacia América del Norte, Europa del Noroeste y Oceanía. A raíz de la crisis de 1973 se difumina el fenómeno hacia todos los países desarrollados.

Actualmente se estiman que cerca de 80 millones de personas viven en países distintos a los de origen, y que 20 millones son refugiados, y esto ha provocado medidas severas y restrictivas contra la inmigración en los países desarrollados.

 

6.2. Las migraciones internas.

Estas  son  las  que  se  producen  dentro  de  los  límites  del  propio  país.  En  los  menos desarrollados las migraciones del campo a la ciudad son las predominantes, mientras que en los desarrollados estos movimientos se han atenuado, e incluso invertido, surgiendo un movimiento interurbano en busca de mejores oportunidades de empleo o de viviendas residenciales.

La migración del campo a la ciudad se inició en Inglaterra en el siglo XIX, y luego se generalizó en la Europa del Noroeste antes de la II Guerra Mundial, así como en América del Norte, mientras que en los países mediterráneos es un fenómeno de la segunda mitad del siglo XX.

Por otra parte, en los países pobres la migración del campo a la ciudad se produce desde la segunda mitad del siglo XX, y viene motivada por la escasez de servicios, la mecanización y concentración parcelaria, que agravan los problemas tradicionales del campesinado.   La ciudad ofrece mayores posibilidades de trabajo, servicios, escolarización, y otras posibilidades que no existen en sus lugares de origen. La llegada masiva de campesinos a las ciudades del Tercer Mundo ha dado lugar a cinturones de pobreza que caracterizan el crecimiento de estas ciudades.

 

6.3. Consecuencias de las migraciones.

Afectan tanto a las zonas de salida: con un descenso de la tasa de natalidad, menor presión  demográfica,  llegada  de  remesas  de dinero  del  exterior,  escasez  de  mano  de  obra, separaciones familiares, envejecimiento de la población y reducción de servicios; mientras que

también  repercuten  en  las  zonas  de  llegada:  solución  de  los  problemas  de  mano  de  obra, multiculturalidad, crecimiento de la población, tensión racial y aparición de guetos.

 

7. LA ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN.

 

La población tiene una serie de características con dimensiones demográficas: sexo, edad, actividad, educación…La importancia del conocimiento de las estructuras por edad y sexo lleva a un análisis mediante las pirámides de población, que pueden seguir tres modelos: progresiva, propia de países en vías de desarrollo con alta natalidad y mortalidad, como Kenia; estable, con un crecimiento lento que no acusa el envejecimiento, como Estados Unidos; o regresiva, propia de los países desarrollados con baja natalidad y gran esperanza de vida, como en Europa Occidental.

Las pirámides reflejan también las migraciones, que afectan a determinados grupos de edad y sexo en los países de origen y acogida. Nos muestran acontecimientos históricos que han podido alterar as variables demográficas, ya sean guerras, hambrunas, epidemias, baby-booms…

Pero uno de los aspectos más interesantes de las pirámides es que muestran la proporción entre hombres y mujeres en cada grupo de edad. La composición por sexo se expresa por la tasa de masculinidad, que expresa el número de hombres por cada 100 mujeres, o su contrario, la tasa de feminidad. Los fenómenos como las migraciones o las guerras afectan de forma selectiva a los sexos, y se ven mucho más afectados los hombres.

Otro indicador de la estructura de la población   es su distribución en sectores: primario, secundario o terciario. Los países más desarrollados tienden a tener índices bajos en desempleo sobre una población activa cada vez más numerosa debido al aumento de los jubilados. El sector económico más importante es el terciario, que representa el 70% del empleo, mientras que el primario se reduce hasta el 5%. En los países pobres con altos índices de paro, y por sectores tiene mucha importancia el primario, y apenas se han desarrollado el secundario o  el sector

terciario.

 

8. CONCLUSIÓN.

 

Un informe a finales de los 80 del Fondo de la Población de la ONU aborda el problema del crecimiento de la población mundial, y destaca que se debe de alcanzar una relación sostenible entre la población y el medio. Se trata de dar respuesta al problema de la degradación ambiental, al crecimiento de las ciudades tercermundistas, el envejecimiento de la población en los países desarrollados o las contradicciones del crecimiento de los países pobres.

Se plantea si en el futuro habrá recursos suficientes para atender al crecimiento de la población, y se responde desde distintas corrientes demográficas:

-Los antinatalistas o neomalthusianos, proponían un control de la población cuyo objetivo es el crecimiento cero.

-Los natalistas o populacionistas puros, proponen fomentar la natalidad como base para el desarrollo económico de los países pobres y consecuentemente la regulación de la población por sí misma.

-Los antineomalthusianos, que pretenden aplicar los recursos tecnológicos para favorecer el desarrollo de los países subdesarrollados y aprovechar mejor los recursos terrestres. Posteriormente, el problema parece diferente, ya que en 2002 Naciones Unidas celebró la II

Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, cuyo seguimiento en el año 2013 confirmó sus proyecciones, con el objetivo de adoptar un plan de actuación global para evitar las consecuencias del progresivo aumento del número de ancianos, que llegará al 21% en 2050 , pero hay que añadir las dificultades específicas de regiones diferentes. Por tanto, la  Geografía de la Población se plantea esencial como integrante de la Geografía Humana.

 

Please reload

Follow Us
Please reload

Search By Tags
Please reload