OPOSICIONES SECUNDARIA GEOGRAFÍA E HISTORIA. TEMA 6: LA POBLACIÓN MUNDIAL: MODELOS DEMOGRÁFICOS



1. INTRODUCCIÓN.


La Geografía de la Población es la encargada en estudiar los efectivos demográficos del planeta desde una perspectiva dinámica y espacial. Sus objetivos son conocer, describir y comprender


la sociedad a partir de sus relaciones con el espacio, entendiendo además que las características, la distribución, las estructuras y los movimientos de la población cambian

constantemente.


Todos los factores que trataremos en el tema constituyen una base imprescindible para el estudio de todos los demás aspectos de la Geografía Humana. La Geografía de la Población es una rama muy importante de la Geografía por los numerosos problemas espaciales, socioeconómicos y políticos que se presentan y a los que el geógrafo debe de colaborar en sus posibles soluciones.

Por tanto, el desarrollo del tema se entiende como una introducción a la Geografía de la Población, empezando con la valoración de las fuentes para el estudio de la población, y proseguir con su evolución en el tiempo, su distribución, su dinámica y su estructura. Para el estudio del tema nos basamos en las obras de George, P. (1993): Geografía de la población; Puyol, R. (1990):

Población y espacio; Thumerelle, P.J. (1995): Las poblaciones del mundo; y Vallin, J. (1995): La población mundial. Las actualizaciones de datos se realizaron a partir del anuario de VVAA (2012):

El Estado del Mundo 2013.


2. FUENTES PARA EL ESTUDIO DE LA POBLACIÓN.


Para el estudio de la población existen dos tipos de fuentes:


Las fuentes históricas. Se caracterizan por se escasa fiabilidad y se utilizan desde la Baja Edad Media en los principales países europeos. Destacan los Libros de Fuegos o de Vecinos, que contabilizaban los hogares y los Registros parroquia/es, obligados a partir del concilio de Trento, que recogen bautismos y defunciones.

Las fuentes actuales. Son tres: los censos, destinados a reunir, valorar y publicar datos de tipo demográfico y se realizan cada 10 años, y el primero realizado en España fue el Censo de Aranda de 1769; los padrones municipales, que reflejan los datos poblacionales de un municipio y se efectúan cada 5 años; y el registro civil, que contabiliza nacimientos, defunciones y matrimonios. Aunque son más fiables las fuentes actuales que las fuentes históricas, también presentan problemas, derivados de la falta de unidad de criterios entre los países y de falta de medios en los

subdesarrollados.


3. LA EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNDIAL.


La población ha ido creciendo y distribuyéndose a lo largo del tiempo desde su origen africano por todo el mundo gracias a la capacidad del ser humano de adaptarse al medio. La población mundial pasó de 1700 millones en 1900 a 6000 millones a finales del pasado siglo XX, con un ritmo de crecimiento en la segunda mitad que se ha determinado como el más alto de la historia de la humanidad. Los dos grandes periodos de crecimiento demográfico son:


3.1. Del Neolítico a la Revolución Industrial.

Desde el mesolítico, la evolución demográfica comienza a crecer a medida que se aseguran los abastecimientos alimenticios ligados a la evolución de la cultura material, pero es desde el

Neolítico cuando se da el primer crecimiento. Se alcanza los 100 millones de habitantes y es posible gracias a una revolución técnica y económicas, sobretodo fruto de la domesticación de animales y plantas, unidos al sedentarismo y a los primeros intercambios de bienes entre grupos

humanos.


Todo esto posibilita que se alcancen los 150 millones de habitantes en torno al 5000 a.C., desde donde comienza un crecimiento ligado a las mejoras agrícolas, artesanas y de transporte, llegando a los 250 millones a comienzos de la era cristiana. No obstante, esta cifra decreció a raíz de la caída del Imperio Romano a finales del siglo V. La inestabilidad del medievo coincidió con un estancamiento del que se sale en el siglo XI. Por tanto, se alcanzó la cifra de 500 millones de habitantes a principios del siglo XV, que descenderían fruto de las pandemias a 375 millones a finales de siglo. Posteriormente se inicia un periodo de lento crecimiento hasta mediados del siglo

XVIII, llegándose a alcanzar la cifra de 750 millones de habitantes.


3.2. La Revolución Industrial y la aceleración contemporánea.

La población mundial entrará en un periodo de crecimiento desde la Revolución Industrial y Agrícola de mediados del siglo XVIII que caracteriza a la actualidad. En este periodo se van a dar tres fases:

-La primera de despegue demográfico entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, con una tasa de crecimiento constante pero moderada que se da en Europa y Japón, el

0,5%;

-La segunda la generalización del crecimiento antes de la II Guerra Mundial, alcanzando el 1% y el 2% en la década de los setenta, por el despegue demográfico de América Lat ina, Asia y África;

-La tercera es de ralentización del crecimiento, por la caída de las tasas de natalidad de los países desarrollados y de algunos asiáticos, pero pese a todo, el crecimiento mundial de

1,5% aplicado sobre la población total supone un aumento de 90 millones al año.


Ante estos datos, parece difícil mantener un control demográfico, pero será posible de dar trabajo, alimento y condiciones de vida dignas la tierra a tal volumen de población, no lo sabemos con certeza.



4. LA DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN.


El crecimiento de la población mundial no se hace de manera regular por toda la tierra, sino que la distribución de la población sobre la superficie terrestre es muy irregular, ya que ocupa un pequeña parte de la superficie. El hemisferio norte alberga el 90% de la población mundial en las dos terceras partes de las tierras emergidas, mientras que Asia alberga a casi el 58% de la población mundial, con densidades record tanto en el medio rural como urbano.

Por esto, podemos deducir otro factor de la población, su concentración, ya que más del


60% de la población mundial reside en un 10% de las Tierras emergidas, en distintas zonas: la primera en el Extremo Oriente; la segunda zona en los países del Indostán; la tercera es Europa; la cuarta en la costa este de América del Norte.

Frente a estas zonas, el resto del mundo esta mucho menos poblado, con los vacíos demográficos en las zonas polares: ningún habitante en 14 millones de Km. cuadrados del Antártico, y una presencia casi testimonial en el Ártico. Además de las zonas de débil pluviosidad, o las zonas tropicales con excesiva humedad, a los que hay que añadir las zonas de alta montaña y de altiplanos.


4.1. Factores de la distribución poblacional.

Los factores los podemos agrupar sintetizándolos en:


-Factores físicos. Están relacionados con el medio, y los más significativos son: el relieve, vinculado con la altura o a zonas con actividades volcánicas; el clima, con la escasa pluviosidad, las sequías, la elevada humedad o el frío extremo; los suelos, más o menos fértiles condicionan el poblamiento; la vegetación, la densidad condiciona la presencia humana; las reservas de agua, su escasez o inexistencia son insalvables si no se compensan con recursos alternativos y

tecnología.


-Factores humanos. Son los que nos permiten comprender el reparto del hombre en áreas determinadas: históricos, como el Neolítico o la Revolución Industrial; económicos, que generan flujos migratorios; políticos, abarcan desde los conflictos hasta las políticas pro o antinatalistas;

enfermedades, capaces de provocar grandes pandemias y elevadas mortandades.


4.2. La densidad de la población.

La distribución de la población en el mundo se cuantifica estadísticamente a partir del concepto de densidad de la población, que se utiliza para designar el reparto de habitantes sobre la tierra por número de habitantes por kilómetro cuadrado.

A escala mundial, la densidad actual es de 42 h/Km2., no obstante existen zonas donde se superan los 4000 h/Km2. como en Hong Kong, y otras donde no se llega a 1 h/Km2. como la

Antártica. El caso de España presenta una densidad media de 84,5 h/Km2., con mayor concentración en zonas industriales, como en Madrid, Barcelona y Vizcaya, y menor en provincias agrarias, como Soria y Teruel.


La densidad de la población está en relación con el crecimiento natural de los países (Nacimientos-Defunciones), pero también con el crecimiento real (N-D±Migraciones), que ha condicionado a lo largo de la historia el desplazamiento de grandes masas de población.


5. LA DINÁMICA NATURAL DE LA POBLACIÓN.


El crecimiento demográfico de una determinada población, en ausencia del fenómeno de las migraciones, se explica teniendo en cuenta dos variables que nos dan la dinámica natural de la población: la natalidad y la mortalidad.


5.1. La evolución de la natalidad.

La tasa de natalidad es el número de nacimientos en un área por cada 1000 habitantes, y esta se encuentra directamente asociado al nivel de desarrollo económico, social y cultural. Los países desarrollados tienen en común una baja tasa de natalidad, entre el 10 y el 20%o, llegando algunos a presentar tasas negativas de natalidad, como en el caso de Alemania.

En los países menos desarrollados la baja natalidad no se extendió hasta la década de los sesenta por países latinoamericanos, el Caribe, y el Extremo Oriente. Esta caída ha sido más pronunciada en Asia y América del Sur, con natalidades cercanas al 22%o; más moderada en Asia meridional y el mundo islámico, entorno al 27%o; y mucho menor en el África negra, con un 38%o.

Otro indicador, la tasa de fecundidad general, que expresa el número de hijos por mujer en edad de procrear, entre los 14-49 años, permite medir la capacidad de reproducción efectiva de una población. Por tanto, una tasa de fecundidad de 2,1 es el reemplazo generacional, por debajo, la población comienza a descender.

La tasa de fecundidad a nivel mundial ha descendido de 6 a 3 hijos por mujer, siendo la situación de los países desarrollados muy semejantes, con 1,4 hijos en Europa y 2 en Estados

Unidos. Mientras, los países del Tercer Mundo van desde los 5,6 hijos de los países africanos, los 4 de Oriente Medio, los 2,9 del Sudeste asiático, o los 2,7 de América del Sur. China se acerca a los 1,9 por su política antinatalista.

No obstante, los factores que explican este descenso son múltiples y complejos: demográficos, con la disminución de la mortalidad infantil, y el retraso en la edad de contraer matrimonios en los países occidentales; socioculturales, por la difusión de los anticonceptivos y la integración social de la mujer; religiosos, con la limitación de su influencia en los países más avanzados; económicos, ya que dejan de verse como mano de obra y el aumento del nivel de vida y querer procurarles una buena formación reduce el número de nacimientos; políticos, con medidas para el control de la natalidad, como en China, con un único hijo por pareja en zonas urbanas, y dos en las rurales desde 1979.


5.2. La evolución de la mortalidad.

La tasa de mortalidad mide el número de fallecidos durante un año en un área determinada por cada 1000 habitantes. Para eliminar la variable de ancianos se utiliza la tasa de

mortalidad infantil, que representa las defunciones de niños menores de un año, y también existe otro índice relacionado, la esperanza de vida, que calcula la duración media de la vida de una generación en un lugar determinado. Por tanto, podemos decir que la tasa de mortalidad es: baja, menor del 5%o; moderada, menor de un 15%o; alta, menor de una 20%o; muy alta, mayor de un 21%o. Hasta el siglo XVIII Europa registraba una esperaza de vida entorno a los 20-30 años, y una mortalidad infantil del 300%o. La caída de la mortalidad se inicia lentamente en el norte y noroeste de Europa a mitad del siglo XVIII asociado a la Revolución Industrial y agrícola. El descenso de la mortalidad se afirma a lo largo del siglo XIX, con las innovaciones en higiene y ciencia, pese a todo, la elevada mortalidad infantil no se reducirá hasta inicios del siglo XX.

No obstante, en la actualidad aparecen nuevas causas de muerte en los países desarrollado